Estoy usando tirzepatida y ya no bajo de peso: ¿qué está pasando?

Al comienzo de un tratamiento con tirzepatida, muchas personas experimentan una reducción de peso relativamente rápida. Pasan las semanas, disminuye el apetito, la balanza empieza a bajar y parece que todo avanza de manera lineal.
Sin embargo, en algún momento puede ocurrir algo que genera mucha frustración: el peso deja de bajar.
La primera reacción suele ser pensar: “¿La tirzepatida dejó de hacerme efecto?”. Pero una meseta no significa necesariamente que el medicamento haya dejado de funcionar.
La pérdida de peso no suele ser lineal. A medida que el organismo cambia, también se modifican el gasto energético, la actividad espontánea, la composición corporal, el apetito y las necesidades nutricionales.
Por eso, la pregunta correcta no es solamente: “¿Por qué no bajé esta semana?”, sino: “¿Qué factores están influyendo ahora en mi evolución?”.
¿Qué es una meseta de peso?
Una meseta ocurre cuando, después de un período de descenso, el peso corporal se mantiene relativamente estable durante varias semanas. Esto puede suceder incluso cuando la persona continúa utilizando correctamente la medicación.
Un análisis de los estudios SURMOUNT-1 y SURMOUNT-4, publicado en 2025, evaluó específicamente cuánto tiempo tardaban los participantes tratados con tirzepatida en alcanzar una meseta.
Los investigadores encontraron que la mayoría de los participantes llegó a una fase de estabilización del peso durante el seguimiento. En SURMOUNT-1, dependiendo de la categoría inicial de IMC, la mediana de tiempo hasta alcanzar la meseta estuvo aproximadamente entre las semanas 24 y 36.
Para la semana 72, cerca del 88 % al 90 % de los participantes incluidos en ese análisis ya había alcanzado una meseta.
Esto demuestra que la aparición de una meseta puede formar parte de la evolución esperable del tratamiento.
¿La tirzepatida deja de funcionar?
No necesariamente.
Cuando una persona pesa menos, su organismo necesita menos energía para mantenerse y desplazarse. Además, durante el descenso de peso pueden aparecer adaptaciones fisiológicas que reducen el gasto energético. Este fenómeno se conoce como adaptación metabólica.
El organismo intenta defender el nuevo peso reduciendo distintos componentes del gasto energético y, en algunos casos, aumentando progresivamente el impulso por comer.
Por eso, el mismo plan que producía un déficit importante cuando una persona pesaba 120 kg puede generar un déficit mucho menor cuando pesa 100 kg.
El tratamiento puede seguir funcionando, pero las condiciones fisiológicas ya no son las mismas que al inicio.
El organismo ahora necesita menos energía
Este es uno de los motivos más importantes de una meseta.
Al bajar de peso, disminuye el gasto energético en reposo, la energía necesaria para desplazarse y el costo energético de las actividades cotidianas. En algunos pacientes también puede reducirse la actividad física espontánea.
Por eso, una alimentación que inicialmente generaba un déficit energético puede acercarse progresivamente al mantenimiento.
Esto no significa necesariamente que estés comiendo mal. Significa que tu organismo cambió. Y cuando cambia el organismo, muchas veces también es necesario actualizar la estrategia nutricional.
Pueden aparecer pequeños aumentos de ingesta
La tirzepatida suele reducir considerablemente el apetito, especialmente durante las primeras etapas. Sin embargo, con el tiempo algunas personas recuperan parcialmente el interés por determinados alimentos o comienzan a flexibilizar progresivamente sus hábitos.
No necesariamente vuelven a comer grandes cantidades. A veces, el cambio se encuentra en pequeños detalles, como bebidas con calorías, picoteos, alcohol, porciones ligeramente mayores, comidas de fin de semana, salsas, aderezos o dulces en pequeñas cantidades.
Individualmente, estos aportes pueden parecer insignificantes. Pero cuando el requerimiento energético ya disminuyó, pueden ser suficientes para cerrar el déficit.
Por eso, durante una meseta es útil revisar nuevamente la alimentación real del paciente y no solamente el plan que recibió meses atrás.
Es posible que te estés moviendo menos sin darte cuenta
Existe un componente del gasto energético llamado NEAT, que corresponde a la actividad física que no forma parte del ejercicio estructurado.
Incluye caminar, subir escaleras, moverse dentro del trabajo, realizar tareas domésticas, permanecer de pie y desplazarse durante el día.
Cuando una persona permanece durante mucho tiempo en déficit energético, el organismo puede reducir involuntariamente parte de esta actividad espontánea. La persona puede continuar entrenando tres veces por semana y, aun así, moverse mucho menos durante el resto del día.
Una revisión reciente sobre las mesetas de peso identifica la disminución del gasto energético total y, especialmente, del NEAT como uno de los mecanismos relevantes en la estabilización del peso.
Por eso, evaluar solamente si alguien hace ejercicio puede ser insuficiente. También es necesario analizar cuánto se mueve durante todo el día.
La balanza puede ocultar cambios positivos
Otro error frecuente consiste en pensar que, si el peso no cambió, el cuerpo tampoco cambió. No siempre es así.
Una persona que comienza un entrenamiento de fuerza puede mejorar su composición corporal mientras el peso se mantiene relativamente estable. Puede reducir grasa, mantener o aumentar proporcionalmente la masa muscular, disminuir el perímetro de cintura, mejorar la fuerza y observar cambios en la distribución corporal.
Por eso, durante una meseta no deberíamos evaluar únicamente la balanza. También es útil observar el perímetro de cintura, la grasa corporal, la masa muscular, las fotografías comparativas, el rendimiento físico y la evolución metabólica.
En mi práctica, esta es una de las razones por las que utilizo la antropometría y la bioimpedancia como herramientas complementarias de seguimiento.
La dosis puede necesitar una reevaluación
La tirzepatida utiliza un esquema de titulación progresiva. La dosis inicial de 2,5 mg se utiliza durante cuatro semanas y posteriormente pueden realizarse aumentos progresivos de 2,5 mg, respetando al menos cuatro semanas en cada nivel antes de considerar un nuevo aumento.
Sin embargo, esto no significa que todas las personas deban llegar automáticamente a la dosis máxima.
La dosis debe individualizarse de acuerdo con la respuesta clínica, la tolerancia, la evolución del peso, los efectos adversos y los objetivos terapéuticos.
En el análisis sobre el tiempo hasta alcanzar una meseta en SURMOUNT-1 y SURMOUNT-4, las dosis de 10 y 15 mg se asociaron con una llegada más tardía a la meseta en comparación con dosis menores.
Esto no significa que, frente a cualquier estancamiento, haya que aumentar inmediatamente la dosis. Significa que la dosis es uno de los factores que debe revisar el profesional responsable del tratamiento.
Nunca debería modificarse por cuenta propia.
Una respuesta lenta no significa fracaso
No todas las personas responden con la misma velocidad.
Un análisis de SURMOUNT-1 publicado en 2025 estudió a participantes que, al cabo de 12 semanas, todavía no habían perdido el 5 % de su peso. Estos pacientes fueron clasificados como respondedores tardíos.
Un dato interesante fue que aproximadamente el 70 % de ellos alcanzó una reducción de al menos el 5 % para la semana 24.
Esto demuestra que una respuesta más lenta al inicio no necesariamente significa que el tratamiento no vaya a funcionar.
Cada organismo tiene una trayectoria diferente. La evaluación debe realizarse observando tendencias y no reaccionando ante una única semana.
Es necesario revisar otros medicamentos y condiciones clínicas
Existen medicamentos y condiciones médicas que pueden favorecer el aumento de peso o dificultar su reducción. Algunos ejemplos incluyen determinados corticoides, antipsicóticos, antidepresivos, anticonvulsivantes y tratamientos hormonales.
Un análisis de ensayos SURMOUNT publicado en 2026 estudió específicamente el efecto de medicamentos concomitantes asociados al aumento de peso.
Por eso, cuando aparece una meseta inesperada, también es importante revisar si hubo cambios recientes en otros tratamientos.
Además, pueden existir situaciones clínicas que requieran evaluación, como alteraciones tiroideas, cambios hormonales, trastornos del sueño o limitaciones importantes de la actividad física.
Dormir mal también puede dificultar el proceso
El sueño suele subestimarse durante los tratamientos de descenso de peso.
Dormir pocas horas o tener un sueño de mala calidad puede influir sobre el apetito, la fatiga, la actividad física, la elección de alimentos y la adherencia al tratamiento.
Además, la obesidad se relaciona frecuentemente con la apnea obstructiva del sueño. Por eso, una persona que está permanentemente cansada, ronca intensamente o presenta somnolencia durante el día puede necesitar una evaluación específica.
No todo estancamiento se resuelve comiendo menos.
Tal vez el objetivo ya no sea seguir bajando al mismo ritmo
A veces, el problema no es el tratamiento, sino la expectativa.
La pérdida de peso suele ser más rápida al comienzo y más lenta posteriormente. Esperar perder todos los meses exactamente la misma cantidad de kilos no es realista.
En SURMOUNT-1, la reducción de peso fue muy importante a lo largo de las 72 semanas, pero la curva de descenso se desaceleró progresivamente.
Esto ocurre porque el organismo se aproxima a un nuevo equilibrio energético.
Una etapa de estabilización también puede ser terapéuticamente valiosa. Mantener una pérdida importante de peso es un resultado clínico relevante.
¿Qué hacer si estás en una meseta?
Lo primero es evitar dos decisiones impulsivas: aumentar la dosis por cuenta propia o comenzar a comer de manera extremadamente restrictiva.
Una meseta debería llevarnos a reevaluar el tratamiento de manera sistemática.
Revisar la evolución completa
No es suficiente con observar cuánto pesabas la semana pasada.
Es necesario evaluar el peso inicial, la pérdida total, la velocidad de descenso, los perímetros, la composición corporal y la evolución de la grasa y la masa muscular.
Una persona que perdió 20 kg y lleva tres semanas estable se encuentra en una situación muy diferente a alguien que prácticamente no respondió durante varios meses.
Revisar la alimentación actual
El plan nutricional que funcionó al inicio puede necesitar ajustes.
Es importante analizar la cantidad total de alimentos, el aporte de proteínas, las bebidas, las comidas fuera de casa, los fines de semana, los picoteos, la fibra y la distribución de las comidas.
No siempre la respuesta consiste en comer mucho menos. Muchas veces, el objetivo es mejorar la estructura de la alimentación.
Evaluar la actividad física y el entrenamiento de fuerza
No alcanza con saber si vas al gimnasio.
También es necesario considerar cuántos pasos realizás, cuánto tiempo permanecés sentado, si entrenás fuerza, si aumentó o disminuyó tu actividad cotidiana y si mejoró tu capacidad física.
Preservar la masa muscular durante el descenso de peso también ayuda a mantener la funcionalidad y una mejor composición corporal.
Revisar la tolerancia y la dosis
Esta evaluación corresponde al profesional responsable de la indicación farmacológica.
La decisión debe considerar la respuesta, la tolerancia, el tiempo transcurrido en la dosis actual y la situación clínica.
La dosis más alta no siempre es la mejor dosis para cada paciente.
Confirmar si realmente existe una meseta
Una semana sin descenso no constituye necesariamente una meseta.
El peso puede fluctuar diariamente debido a la hidratación, el sodio, el contenido intestinal, el glucógeno, la actividad física, el ciclo menstrual o el estreñimiento.
Por eso, es necesario observar varias semanas y evaluar la tendencia general.
Una meseta no significa necesariamente que hayas hecho algo mal
Este punto es importante.
La estabilización del peso es una consecuencia esperable de muchos tratamientos para la obesidad. Incluso los participantes de los ensayos clínicos de tirzepatida, que recibían medicación, seguimiento y recomendaciones de estilo de vida, terminaron alcanzando una meseta.
El objetivo no debería ser perseguir indefinidamente una reducción semanal. Debemos buscar un peso y una composición corporal que mejoren la salud y puedan mantenerse en el tiempo.
¿Por qué realizar este seguimiento conmigo?
Mi enfoque no consiste solamente en controlar el peso.
Trabajo en nutrición clínica y metabólica, obesidad y composición corporal. Durante una meseta, podemos analizar de manera integral qué factores están influyendo en la evolución.
El seguimiento puede incluir antropometría y bioimpedancia, análisis de composición corporal, evaluación de la alimentación, cálculo del aporte proteico, revisión de la actividad física, control de perímetros, adaptación del plan alimentario, seguimiento de síntomas y tolerancia, y coordinación con la evaluación médica cuando corresponde.
Además de mi práctica privada como Licenciado en Nutrición, me desempeño como Agente de Salud y Fitness de Laboratorios Indufar, trabajando específicamente en el área de diabetes y obesidad y con la línea de tirzepatida T.G.
Esta experiencia me mantiene en contacto permanente con el tratamiento de la obesidad y con pacientes que utilizan este tipo de terapias.
Por transparencia, mi vínculo profesional con Laboratorios Indufar no significa que todos los pacientes deban utilizar tirzepatida ni productos de dicho laboratorio.
La indicación y la modificación de la medicación corresponden a una evaluación médica individual.
Si tu peso se estancó, no abandones el tratamiento sin evaluar primero qué está ocurriendo
Una meseta puede ser frustrante, pero no significa automáticamente que el tratamiento haya fracasado.
Puede significar que tu organismo cambió y que la estrategia necesita actualizarse.
No siempre necesitamos más medicación. A veces necesitamos una mejor evaluación.
Si ya utilizás tirzepatida y sentís que dejaste de obtener resultados, una evaluación nutricional puede ayudarnos a determinar si realmente estás en una meseta y qué aspectos de tu alimentación, composición corporal y actividad física conviene revisar.
Fuentes científicas consultadas
Horn DB, et al. Time to weight plateau with tirzepatide treatment in the SURMOUNT-1 and SURMOUNT-4 clinical trials. Clinical Obesity. 2025.
Jastreboff AM, et al. Tirzepatide Once Weekly for the Treatment of Obesity. New England Journal of Medicine. 2022. SURMOUNT-1.
Ard J, et al. Weight reduction over time in tirzepatide-treated participants by early weight loss response: Post hoc analysis in SURMOUNT-1. Diabetes, Obesity and Metabolism. 2025.
Kokkinos A, et al. Tirzepatide Efficacy and Tolerability According to Early Weight Response: A Post Hoc Analysis of the SURMOUNT-1 and SURMOUNT-2 Trials. Diabetes, Obesity and Metabolism. 2026.
Weight Loss Plateau: Reasons, Challenges, and Solutions: A Narrative Review. 2026.
U.S. Food and Drug Administration. Información de prescripción de tirzepatida para el control crónico del peso.
Declaración de transparencia
El autor ejerce como Licenciado en Nutrición en práctica privada y también se desempeña como Agente de Salud y Fitness de Laboratorios Indufar en el área de diabetes y obesidad, incluyendo la línea de tirzepatida T.G. Esta relación profesional se declara debido al tema abordado.
Este artículo tiene fines educativos y no sustituye una consulta médica o nutricional. No modifiques ni aumentes la dosis de tirzepatida sin la indicación del profesional médico responsable del tratamiento.
Soy Licenciado en Nutrición y Docente, con enfoque en nutrición clínica y metabólica. Mi trabajo se centra principalmente en el abordaje del sobrepeso y la obesidad, alteraciones metabólicas y mejora de la composición corporal, mediante una evaluación individualizada y estrategias nutricionales adaptadas a las necesidades, objetivos y realidad de cada paciente. En consulta no buscamos solamente reducir el número de la balanza. Evaluamos la evolución de la grasa corporal, masa muscular, grasa visceral, perímetros y otros indicadores relevantes, priorizando un descenso de peso saludable y sostenible. También realizo acompañamiento nutricional en pacientes que se encuentran bajo tratamiento médico para el control metabólico, trabajando de manera complementaria al seguimiento médico.


